Es por eso que Mercedes-Benz Trucks se asoció con Volvo el año pasado para desarrollar un sistema de propulsión específico para camiones (células de combustible y motores eléctricos). Su modelo, denominado GenH2, debería tener una autonomía de 1.000 kilómetros y ser tan duradero como un diésel con, en sus especificaciones, una capacidad de operar durante diez años al recorrer 1,2 millones de kilómetros.

Mercedes-Benz Trucks, el fabricante de camiones más grande del mundo, no tiene tiempo que perder. Otros grupos, y no menos importantes, han tomado la delantera y ya fabrican camiones de hidrógeno, como la surcoreana Hyundai, cuyos vehículos circulan en Suiza desde el año pasado, o la japonesa Toyota a través de su filial Hino. Otros pretenden sumarse a ellos, como el fabricante estadounidense de motores Cummins o el socio tecnológico de Mercedes-Benz Trucks, Volvo Trucks.

Infraestructura indispensable

Pero no son solo los camiones, también tenemos que construir la infraestructura para que puedan funcionar. Mercedes-Benz Trucks se ha unido así a TotalEnergies para «colaborar en el desarrollo de ecosistemas para vehículos pesados ​​propulsados ​​por hidrógeno», dijeron en un comunicado de prensa conjunto. Su objetivo es demostrar el atractivo y la eficiencia del transporte por carretera propulsado por hidrógeno limpio y por la ambición de desempeñar un papel impulsor en el despliegue de la infraestructura».

TotalEnergies quiere operar directa o indirectamente para 2030 unas 150 estaciones de hidrógeno en Alemania, Holanda, Bélgica, Luxemburgo y Francia. Según los cálculos, 600 estaciones de hidrógeno en las principales autopistas europeas permitirían circular por el continente flotas de decenas de miles de camiones de hidrógeno que rechazan únicamente agua pura.

Por León Thau